"Y, sobre todo, leíamos, leíamos todo lo que nos caía en las manos. Sacábamos libros de todas las bibliotecas públicas y, unos a otros, nos dejábamos prestados los hallazgos que conseguíamos encontrar. Pero la mejor academia, el lugar donde mejor se informaba uno de todas las novedades, era el café".
«El mundo de ayer. Memorias de un europeo». Stefan Zweig.
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jueves, 23 de abril de 2015

BREVE HISTORIA DE LOS INDIOS NORTEAMERICANOS. Gregorio Doval

Un libro más sobre los indios norteamericanos, que se añade a la muy extensa oferta de obras tanto nuevas como descatalogadas de segunda mano existente. Cabe preguntarse si realmente aporta algo nuevo, y más teniendo en cuenta que se trata de una obra de divulgación. A mi parecer, es poco lo nuevo que aporta, lo cual no implica que sea un libro malo. El tema indio-norteamericano es tan profundo y extenso, que siempre se encuentra algo nuevo que enriquece los conocimientos que uno pueda tener. Si además el planteamiento del autor es correcto, como es el caso, entonces tenemos un trabajo muy aprovechable para la gran mayoría de aficionados al tema indio, en especial para las nuevas generaciones de lectores que se interesan por primera vez en el. El escritor y periodista Gregorio Doval nos ofrece un ensayo atractivo y muy bien escrito, en el que pese a las lógicas limitaciones de extensión (346 pag de formato bolsillo) inherentes a cualquier obra de este tipo, no se deja nada en el tintero; aplica la cronología con rigor, empezando por la prehistoria hasta llegar a la situación actual, y consigue plasmar con acierto la evolución de los pueblos indígenas de Norteamérica a lo largo de la historia, así como la realidad histórico-social de unas tierras y unos tiempos, en los que la forma de vida y la riquísima cultura del indio norteamericano eran socavadas sistemáticamente por la voracidad de la "civilización" blanca, empeñada en "construir" un país de costa a costa. Doval describe muy bien la distinta forma de pensar de  las dos culturas y las reacciones de ambas, en especial el absurdo sentido de la propiedad del hombre blanco que el indio era incapaz de comprender. Ni que decir tiene, el libro tiene el atractivo habitual (sin tener en cuenta en este caso su pobre apartado fotográfico/cartográfico) que suelen tener las obras sobre el indio americano; el colorido, el romanticismo, la trascendencia en suma de una cultura y forma de entender la vida, la cual, es imprescindible que no caiga en el olvido.
Por último decir que en esta misma colección "Breve historia...", de la editorial Nowtilus, hay otro libro también de Gregorio Doval, dedicado a la "Conquista del Oeste" que resulta un excelente complemento de este y viceversa.

Un saludo.

lunes, 30 de marzo de 2015

DOSTOYEVSKI. Henri Troyat

"Parece como si este escritor genial hubiera organizado su existencia al estilo de sus novelas. Su verdad se nos hace más inverosímil que la más inverosímil de sus leyendas". 
Henri Troyat

La vida de Dostoyevski siempre se ha considerado igual de intensa e interesante que la más tormentosa de sus creaciones literarias. Este libro, escrito por el afamado biógrafo Henri Troyat  no solo lo corrobora, sino que además, sorprende y zarandea la sensibilidad del lector más curtido; así me ha ocurrido a mi, y después de leerlo, mi admiración por Dostoyevski se ha multiplicado. Es uno de esos libros que te hacen sentir orgulloso de haberlos leído, porque uno siente que debe ser leído. Troyat consigue comunicarse con lo vital de Dostoyevski, y explicárselo al lector maravillosamente; con lo que tenemos una doble perspectiva: la visión total del gran genio ruso, y el buen hacer del biógrafo. El libro, además, me ha llegado en un momento óptimo en mi proceso de aprendizaje sobre Dostoyevski, habiendo leído ya varias de sus obras, pero también a falta de leer otras. Un momento en el que estoy familiarizado y maduro en el tema, lo que me ha permitido entender mejor a Troyat; a la vez, entenderé mejor a Dostoyevski en las obras que aún no he leído, como así me ha ocurrido con la lectura de Los hermanos Karamázov. Sabemos que esto es así con otros muchos escritores, si se conoce su vida se entiende mejor su obra; pero con Dostoyevski la cosa toma una dimensión diferente, superior diría yo, porque vida y obra se funden en una totalidad en la que cuesta apreciar ciertas delimitaciones.
Dostoyevski paseando por San Petersburgo.
Ilya Glazunov
Una cosa inspira a la otra en una relación de ida y vuelta; en la ida, aspectos y episodios de su vida plasmados claramente en sus obras, como por ejemplo su afición al juego que acabo convirtiéndose en severa ludopatía (El jugador), o su profunda creencia en Dios, como se aprecia en varias de sus obras; y en la vuelta, la ayuda en forma de autoterápia que le significó muchas veces el ejercicio de escribir. Troyat escribe en su introducción: "Su vida abunda de tal modo en desesperaciones espectaculares y en alegrías milagrosas, que antes se vería uno tentado a amortiguarla que a novelarla". Pues bien, Troyat no la amortigua, nos la cuenta sin escatimar ni un ápice de su crudeza, mostrándose por añadidura un gran narrador; y con ello su homenaje a Fiodor Mijáilovich Dostoyevski alcanza la dignidad que merece.

Un saludo.

lunes, 23 de febrero de 2015

LA GRECIA CLÁSICA. Robin Osborne

Estupendo libro sobre la Grecia Clásica perteneciente a la colección Historia de Europa Oxford. Un producto de Oxford University Press y editado en nuestro país por la siempre interesante editorial Crítica. Este libro de apenas 300 páginas, tiene como virtudes, la amenidad, la sencillez, la precisión con que describe aquel periodo histórico, lo agradable que resulta su lectura y la fiabilidad de los autores que participan en su redacción; porque intervienen varios autores además de Robin Osborne, autor de alguno de los capítulos, y que es él que dirige la concepción de la obra. Cada capítulo, que trata sobre un aspecto determinado de la Grecia Clásica, es escrito por un autor diferente según su especialidad. Así, nos encontramos con un ensayo de historia estructurado por temas, no con un ensayo histórico lineal al uso; lo cual a mi personalmente me gusta más, por lo cómodo que resulta, tanto para su lectura como para posteriores consultas. Me gusta también el enfoque y el planteamiento, que se apoyan más en lo social y en el carácter de los griegos de esa época (abarcando todas las clases); tiene el libro un muy conseguido y satisfactorio efecto "de estar allí ". A destacar las continuas alusiones a figuras relevantes de la época, como Platón por ejemplo.
Por contra, hay que decir que se queda corto cuando, en los capítulos finales, intenta dar una explicación completa de los siglos IV y V adC; eso hace que seguramente no sea el libro más completo sobre la Grecia Clásica, pero ofrece cosas nuevas y tiene un valor y una importancia documental innegables, lo cual hará pasar unos buenos ratos al interesado en la antigua Grecia.

Un saludo.

jueves, 29 de enero de 2015

EL VIAJE DE LOS ARGONAUTAS. Apolonio de Rodas

"Tras invocarte al comienzo, Febo, voy a rememorar las hazañas de los héroes de antiguo linaje , los que más allá de la entrada del mar Negro y del paso de las Rocas Cianeas, por mandato del rey Pelias, en pos del vellocino de oro, impulsaron su nave, la bien ceñida Argo".

Así empieza a contarnos Apolonio de Rodas una de las principales y más bellas leyendas de la antigua Grecia, equiparable en importancia a la Iliada y a la Odisea; si bien, como poema épico heroico, se la considera la tercera en valor literario. Cronológicamente también es la tercera, pues entre esta y las obras homéricas nombradas, hay una distancia en el tiempo de cinco siglos; esto es, el poema fue compuesto hacia mediados del siglo III antes de Cristo. Apolonio compuso, pero sobre todo compiló, ya que el mito de los Argonautas es más antiguo que la Iliada y la Odisea. En la Odisea, Homero ya lo menciona: "la nave Argo que cruzo la alta mar, celebrada por todos"; y comenta Carlos García Gual en su espléndida introducción: "Pero los antiguos cantares sobre ésta se perdieron, y la leyenda, tan famosa en el mundo antiguo como los viajes de Ulises o la guerra de Troya, nos ha llegado en los versos de un poeta helenístico, a pesar de una larga tradición de muchos siglos". Así, gracias al alejandrino Apolonio de Rodas, disponemos de una versión completa de la leyenda, a la que tituló "Argonautiká".
Además de la belleza del mito, reforzada por la épica que supo intuir y modelar Apolonio, me atrae sobremanera el hecho de que en él confluyen otros dos mitos fundamentales griegos: el vellocino de oro, y la historia de Jasón y Medea, cuyo final no aparece aquí; para saber de él, afortunadamente contamos con la tragedia de Eurípides. Los Argonautas, un selecto grupo de héroes (un auténtico "dream team" de la época) venidos de toda Grecia, para ayudar a Jasón a recuperar para la ciudad de Yolcos y su rey Pelias, el vellocino de oro. Entre ellos está el poderoso Heracles; Péleo, que es el padre de Odiseo; Telamón, padre de Ayax; Tifis, el gran timonel; Polideuces, boxeador famoso en toda la Hélade...y así hasta hacer un total de cincuenta y seis, todos ellos grandes guerreros y cada uno con su especialidad y habilidades características; las cuales, de forma muy evidente no fueron debidamente aprovechadas por Apolonio para darle más brillo y encanto aun al poema. He disfrutado de la belleza de la leyenda, de la riqueza temática y la variedad de situaciones y oponentes de los Argonautas; los distintos pueblos del Mediterráneo que aparecen, etc; pero he de decir que en algunos tramos, esta obra de Apolonio de Rodas se me ha hecho un tanto pesada. No tiene, en mi opinión, la naturalidad y el frescor de las obras homéricas, las cuales arrancan de un origen y tradición esencialmente "orales". "Argonautiká" pertenece ya a una nueva forma de narrar; más próxima a la estructura novelesca; o dicho de otra manera, digamos que se queda en un medio camino entre la tradición homérica y lo que hoy en día denominamos "novela". Pero no obstante, y como ya escribí antes, la belleza de la leyenda y la composición de Apolonio es grande.Con su lectura, nos sumergimos en el vasto y maravilloso cosmos de las leyendas tradicionales griegas; nos ponemos en contacto con toda su simbología, fuente inagotable de inspiración; esto es demasiado extenso para tratarlo aquí, pero en este caso me gustaría destacar lo siguiente: la navegación, inexorable sello identitario de los antiguos griegos; el tema del "regreso" del héroe al hogar, concepto que a mi siempre me ha parecido fascinante; los diversos pueblos que van conociendo los Argonautas por todo el Mediterráneo, resaltando lo griego frente a lo "bárbaro"; y como no, ¡los dioses!, no nos olvidemos de los dioses, que ya sabéis como las gastan con quienes los desairan. ¡Oh Zeus!

Apolonio de Rodas

Un saludo desde este lado del Mediterráneo.

martes, 16 de diciembre de 2014

ANNA KARENINA. Lev N Tolstoi

Necesito leer más a, y sobre Tolstoi para confirmarlo, pero me da que a este ruso genial le gustaba dividir el mundo en dos. Al decir esto, pienso en sus dos novelas más célebres: Guerra y Paz y Anna Karenina. Tal afirmación resulta obvia en la primera, pero no tanto en la segunda. Paso a explicarme. La imagen que se suele tener de esta gran novela, desde fuera, desde lejos, desde la ignorancia; o desde la "desinformación" que muchas veces provoca el cine, la publicidad y otras infortunadas y erróneas manifestaciones, es la de una obra "romanticona" que tiene como centro y protagonista principal a la tal Karenina. Pues no es así. A mi modo de ver, se trata de una obra coral, llena de muchos e interesantes personajes, que recrea la eterna lucha entre lo auténtico y lo falso; lo profundo y lo superficial; lo autenticamente valioso y lo ilusorio. Una lucha tan eterna y cruel como lo puede ser la lucha entre el bien y el mal; y aquí es donde empiezo a ver, principiante en Tolstoi como soy, el gran talento de este inmortal escritor, pues resuelve una cuestión en la que es fácil caer en la incoherencia, ya que tratándose de una lucha que no tiene porqué derivar necesariamente en la segunda en mención, si ocurre que las lineas entre ellas a menudo se confunden, sobre todo cuando, y como es en este caso, la lucha también está en el interior de los personajes. Tolstoi llena de colores el cuadro bajo un aparente desorden, pero en realidad todo está magistralmente delimitado; y lo consigue sobre todo con dos personajes inolvidables: Anna Karenina y Konstantin Dimítrievich Lyovin, o Levin en algunas traducciones; Karenina en el mundo frívolo e hipócrita y Lyovin en el auténtico y noble de sentimientos; rodeados, cada uno (y los dos a la vez), por una espléndida constelación de personajes con los que Tolstoi nos introduce, con una buena dosis de ironía y burla, en la sociedad burguesa y aristocrática rusa de la segunda mitad del XIX; aunque es pertinente decir que las clases bajas, también se llevan algún palo. También podríamos definir esta dualidad como la de la parte zarista (Karenina), y la parte representativa de las ideas de la revolución rusa, en el tiempo de la novela, todavía por llegar (Lyovin). Pero es que además, la profundidad y la multitud de temas que se tocan en esta obra es colosal; acertadas pinceladas sobre el género humano, que el autor desarrolla de tal forma que nos sentimos identificados a cada paso de la lectura. Situaciones y escenas cotidianas, como por ejemplo una boda o una sencilla reunión familiar, nos son presentadas con una rara y absorbente magia. Y algo importante que he sentido: hay mucha ternura en esta novela; en la forma de tratar los temas, los personajes, en todo.Una ternura apenas perceptible, un tanto escondida tras un estilo de escribir grave y sencillo. Uno comprende y se encariña con los personajes, esté de acuerdo o no con lo que hacen; la entrañable Kitty, por ejemplo. Y como siempre me pasa cuando escribo sobre los clásicos, ya me entra el vértigo; es lo que tiene querer volar a tan gran altura. ¿Como se puede pretender hacer una película sobre esta obra capital?; ¡¡Imposible!!

Un saludo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

LIBROS DESCATALOGADOS, LA BÚSQUEDA DEL TESORO PERDIDO

El Mercat de Sant Antoni en 1915. Foto de Frederic Ballell
Uno de los mayores placeres para un lector amante de los libros, es encontrar un libro largamente en el tiempo buscado. Al interés natural por el propio libro y su contenido, se añade ese  misterioso encanto del objeto perdido. La mítica de lo remoto; del tesoro escondido bajo las arenas de los tiempos; de la joya conocida tan solo por unos pocos. La cosa puede llegar a tener proporciones de leyenda; puede convertirse en una obsesión. Es algo más que el afán coleccionista, pues el libro, por el mensaje que guarda en su interior, se convierte o ya pertenece desde tiempos atrás, en parte del pensamiento y cultura propia del buscador, la cual, además de poder compartirla, lo define y lo caracteriza; y por lo tanto lo ensalza. El buscador indómito suele alejarse con mucha frecuencia de la rutas comerciales más conocidas, aunque no las desprecia, ya que antes que nada es lector; pero no es esencialmente un lector de "novedades". En mi caso, que se encuadra dentro de este perfil de lector, el libro descatalogado es motivo de continuos afanes y pesquisas; eso en cuanto a los que están en mi lista particular "Wanted"; luego están los que, sin buscarlos por serme desconocidos, se me aparecen de sopetón en cualquier mercadillo o librería de segunda mano, de las muchas que hay en Barcelona. Es el tipo de librerías que más visito; es donde está la sorpresa, lo raro, la anécdota. Visitar las librerías de "libro nuevo" se me hace insulso, porque en principio ya sabes lo que vas a encontrar, aunque no dejo de visitarlas ya que me gusta estar al tanto de todo.
El mercadillo de libros de la Cuesta de Moyano en 1928. Madrid
La librería "de viejo" o de segunda mano tiene una personalidad mucho más acusada. Le sucede lo mismo que a las bibliotecas personales, que todas son diferentes; porque aunque pueda haber coincidencias de ejemplares, cada lector es diferente; así nos encontramos con que cada librero "de viejo" también presenta notorias diferencias respecto de sus colegas. En cuanto a los mercadillos y ferias también habría mucho que comentar; la magia del asunto es en ellos muy fuerte también. En Barcelona tenemos, cada domingo por la mañana, el famoso Mercat de Sant Antoni como principal entre los varios que hay. En cuanto a ferias, cada año a principios de otoño tiene lugar en el Paseo de Gràcia, la Feria del libro de ocasión, antiguo y moderno ; toda una fiesta para el "buscador". Mi historial de hallazgos en ferias, mercadillos y librerías es grande; entre los más importantes y memorables están, por ejemplo: La estrella de sangre, de Nicholas Guild, mítica novela histórica de cuando el imperio asirio; una edición de Los Nibelungos del año 1883; Trilogía del vagabundo, de Knut Hamsum; Pan, también de Hamsun, encontrado cuando aun no era conocido en el país; una primera edición (1930) de La estrella del capitán Chimista, de Pío Baroja; y seguiría diciendo muchos más, entre ellos los encontrados en el ciberespacio. Si, el advenimiento de Internet supuso la aparición de un nuevo y vasto "coto de caza", y nuevos horizontes tanto para libreros como para "el buscador" y compradores varios. Pero de esto, con la venia de ustedes, hablamos otro día.

Un saludo.

martes, 21 de octubre de 2014

BAJO CIELOS INMENSOS. A. B. Guthrie, Jr

"Sobre sus cabezas había más cielo que el que un hombre podría imaginar, una cúpula profunda, lejana y vacía, a excepción tal vez de un halcón o un águila navegando por las alturas".

Séptima entrega, aparecida en mayo del corriente, de esta excelente colección Frontera a cargo de Valdemar, que nos descubre a un nuevo autor, muy desconocido en nuestras latitudes: A.B. Guthrie, Jr. Con este magnífico libro escrito en 1947, volvemos a sumergirnos en el siempre sugerente mundo del Far West con los "tramperos" como protagonistas. Sea dicho así para situarnos rápidamente en materia, pero una de las claves de la obra, consiste en que Guthrie va mucho más allá del termino "tramperos", y lo que en verdad nos ofrece, es una abierta y certera perspectiva de lo que eran los "mountain men"; auténticos "animales" de las montañas, que no solo vivían de poner trampas para conseguir toda suerte de pieles, en especial de castores, sino que también podían ejercer el rol de guías, exploradores, rastreadores, escoltas, interpretes, mercaderes, hombres de armas, y en definitiva cualquier actividad que supusiera aprovechar sus habilidades de hombres de acción. Guthrie, a través de las aventuras de sus personajes, nos habla del tipo de vida de estos hombres; de su modo o modos de pensar, de su rol en lo que llamamos: la conquista del Oeste. Una vida de un romanticismo evidente, pero también con un componente contradictorio, paradójico y trágico; y esta es otra, sino la principal, clave de esta historia. No me voy a extender explicándola; mejor dejar que el lector la descubra, ya que es todo un placer dejarse llevar por la prosa fácil y fluida de Guthrie, e ir viendo que nos depara la próxima página. Una vez más, nos encontramos ante un excelente ejemplo de novela de aventuras del "Oeste" que tiene mucho que decir; novela del "Oeste" con trasfondo interesante; trasfondo social, histórico y filosófico, pero sin agobiar; el componente aventurero es el que manda, yendo muy a la par de un cierto tono emocional y sentimental, que no sentimentaloide, tanto de los personajes como de la narración en si. Con sus buenas raciones de acción ya desde el inicio, en el que se palpa un cierto regusto al Mark Twain más desenfadado, para ir mutando conforme avanza la narración, hacia cotas de agria dureza y cruda descripción de la realidad de la vida; claro, no deja de ser también la aventura iniciática de dos jóvenes que escogen un engañoso y difícil camino. Y desde luego, encontramos lo que el título y la portada prometen: grandes espacios abiertos, el viaje como forma de vida, la mística de las montañas, poesía del hombre y la Naturaleza.
Alfred Bertram Guthrie (1901-1991) era natural de Indiana. Periodista de profesión, fue un prolífico escritor de novelas, cuentos y ensayos. Esta novela es la primera de una serie de cinco, que evoca la construcción como país de los Estados Unidos, y está considerada como la obra maestra de Guthrie. Por la segunda, le otorgaron el premio Pulitzer en 1950; ¿la editara Valdemar?. Por último decir que Bajo cielos inmensos, cuyo título original es The Big Sky, también tiene su película, dirigida por Howard Hawks en 1952, la cual no se parece en nada a esta extraordinaria novela.

Un saludo.